Y eso que por mi boca solo salió una pequeña parte del agradecimiento que llevaba dentro. Podría decirse que los nervios se encargaron de construir un estrecho embudo por el que no tuvieron cabida todas las cosas que se me vinieron a la cabeza en esos instantes. Se lo dediqué a mi familia, a Gloria y los 52 coproductores que hicieron posible ¡Al Quinto!. Con los nervios me olvidé de dos personas, así que desde esta entrada quiero acordarme de ellos. Paco Fransi, que nos acompañó esos días y que tanto ha hecho por nosotros. Y Amelia Ríus, entrañable debutante de 81 años que encarnó a la perfección el espíritu de ¡Al quinto!. Así que gracias al público y gracias a la SCIFE.
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